Creí que era mi mejor momento, era optimista, realista, y amaba mi realidad. Pero no, tenías que aparecer en mi mente, no digo en mi vida porque estabas, hace MUCHO que estabas. Tenía que empezar a sentir lo que hoy siento por vos y que me lastima tanto. Tenías que tener esa mirada tan frágil y lastimosa, que cuando me mirás hace que me desarme.Tenía que empezar a sentir esa necesidad de tenerte cerca, de sentir que a tu lado nada ni nadie podía hacerme daño porque estabas ahí para protejerme. Tenía que empezar a sentir que en tus brazos era inmune a todos, a todo y a vos mismo. Tenía que empezar a verte de otra manera, empezar a sentirte de otra manera, mucho más maravillosa y a la ves perturbadora, y creer que podías, en algún lugar de vos, sentir lo mismo. Pero soy humana, y me equivoqué. Pensar que vos podías sentir algo más por mi, que absurdo. Y pensar que era tan feliz a tu lado, no como algo más, sino como lo que somos, o éramos. Y saber que nada puede ni podrá cambiar esta sensación hermosa, pero que me destruye por dentro. Y saber que confias en mi, y que no podría defraudarte, aunque tenga la necesidad de alejarme y la gula de quedarme con vos para siempre. Y saber que sos felíz así, y sentir que tu felicidad es mucho más importante que la mía, y que así, siendo masoquista, intento que tu felicidad no se apague.
Pensar que creía loca a esas personas que decían sentir mariposas en la panza, nudos en la garganta y desesperación ante la ausencia. Pensar que no tenía que enfrentarme a todo esto, al dolor de saber que no te tengo y a la felicidad de saber que sos feliz. Y al odio de mi misma que, aunque sé que no sos lo mejor para mi, no me resigno a dejarte.

































