
Le tiene miedo a la palabra mágica. A esa principalmente, y a otras tantas como "siempre", "nunca" y "tuyo".Le tiene miedo a la superación, a la participación y al compromiso. Le tiene miedo al futuro. Palabras que abren paso a una felicidad indiscutible y que sin razón alguna siguen vagando sin rumbo por mi cabeza, y quizás también por la suya.

































