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Bien, ha sonado ya el despertador. Hoy tengo que ignorar este dolor. Sí, debe haber un modo de seguir y de vivir. Un cero rojo en el contestador. Hoy, otro día mas que no llamó. Bien, ahora tengo que desayunar y continuar. Basta de fingir ¿a quién quiero engañar? Lo único en mi vida se llama esperar. Ahora sé que no es igual una casa que un hogar. Ahora entiendo la verdad. No era el sol y no era el mar, era tu respirar, lo que daba vida. Voy descubriendo con temor, que el aroma y el color en todo a mi alrededor, me lo dabas siempre tú, tu amor. Bien, ya llegaré hasta el refrigerador. Sí, se que mi alimento se acabó. Tú, te llevaste el hambre y el sabor de mi interior. A ver si me salva el televisor, ya quiero distraerme por favor. Ya, pero en mis oídos solamente esta tu voz.