Acaso en el infame paseo se vio multiplicada en espejos su perturbadora silueta. Por fin, en aquel instante, pudo verse realmente a sí misma. Aquel delicado rostro que deslumbraba a cualquier caballero que se encontrase con ella, semejaba haber sufrido un importante impacto. Comenzó a recordar su pasado. Toda la ira, la impotencia que aquella noche había sentido, cuando decidió comenzar con la farsa. Las horas desperdiciadas, las promesas rotas. Todos y cada uno de los consejos que había escuchado antes de emprender su viaje se divisaban en los espejos, que con su reflejo la atormentaban hasta el delirio. Supo que todo había acabado, que no valía la pena seguir. Acto seguido echó a correr, frenética y desesperadamente por las calles oscuras de Chicago, sin rumbo ni destino alguno, con ansias de desaparecer.
el texto que tuve que hacer para la tarea de lengua, estoy cada vez mas fatalista.

































