skip to main |
skip to sidebar
Ese tiempo ya estaba destinado para los dos, aún sabiendo verdades y compromisos, demostramos lo que sentimos. Al principio, actuamos como si eso fuera un juego. Luces, voces, la fiesta se abría paso alrededor de nosotros... La ignorábamos. Tus manos buscaron las mías y rápidamente respondí de la misma forma. Veía tus ojos en los míos y alrededor de nosotros el ambiente se hacía silencio, las luces, de colores, ya no existían para mi. Tocaste mis labios. Tus manos, una buscando mi mejilla y la otra buscando mi cintura, se presentaban para demostrarme que en ese instante nada era casualidad. Seguíamos ahí, sin separar los labios, sin dejar de experimentar algo que sabíamos que no era bueno; pero sabía que al hacerlo, sin palabras diría que significas algo para mí.