18/4/09

Llenaba espacios inimaginados, un sólo beso lo podía todo. Hacía que el mar, de algún extraño modo, le hiciera caso. Llegaba a sitios donde nunca antes había pisado corazón alguno, el paraíso de los inmortales lo vimos juntos. Era capas de transformar la luna en un espejo para ver su cara... Llenar de estrellas una noche oscura con su mirada. El sólo roce de su piel de seda, y esa manera tierna de acercarse podían hacer que yo me convirtiera en presa fácil.
Nunca imaginé que se podía amar así. El cielo estaba al alcance de sus labios. Nunca imaginé que alguien así podía existir, alguien capaz de transformarme en un esclavo. Nunca imaginé que de la forma en que llegó iba a marcharse, el día menos pensado, con mi corazón entre sus manos.